Construyendo comunidades tolerantes con “Deporte para todos”.

Aquella mañana los jugadores, vestidos con los colores de cada país, marcharon orgullosos hacia la cancha del estadio Centenario de Armenia, mientras una banda marcial integrada por adultos mayores, marcaba el paso. Estaba por comenzar el “Mundialito”, con una oferta deportiva que incluyó baloncesto, voleibol, microfútbol y futbol; un torneo relámpago que reunió a 300 niños, entre los seis y los quince años, de 10 barrios de Armenia. 

Los barrios participantes fueron Simón Bolívar, Jardín de la Fachada, La Cecilia, Nuevo Amanecer, Nuevo Armenia, Casa Blanca, Belén y Ancízar López. Se espera que  este 13 de Junio, se unan Bosques de Pinares, La Isabela, La Castilla, La Fachada y Los Quioscos, entre otros. 

La iniciativa surgió de las propias comunidades que se acercaron al programa de Licenciatura en Educación Física y Deportes de la Universidad del Quindío, para solicitar el apoyo profesional necesario que impulsara la práctica deportiva como estrategia para el afianzamiento de los derechos y los deberes ciudadanos, una forma de contrarrestar las amenazas que afectan a la juventud y a la ciudadanía en su conjunto; además, una alternativa de formación y salud pública. 

Un grupo de líderes de estos barrios le propuso, entonces,  a la Universidad que fortaleciera un programa de relacionamiento en un tema que los expertos llaman “irradiación deportiva” para trabajar el aprovechamiento del uso adecuado de los espacios físicos destinados a la recreación, el deporte y el encuentro ciudadano, en ausencia de una intervención más decidida del Estado a este respecto. 

La Vicerrectoría de Extensión y Desarrollo Social asumió, en cumplimiento de la responsabilidad social institucional, el compromiso de fomentar la sostenibilidad del programa “Deporte para todos”, aportando fondos para su desarrollo. Con este impulso comenzó a rodar bajo la coordinación de la profesora Marisel Toro López, con el acompañamiento de 95 estudiantes uniquindianos, pertenecientes a grupos entre segundo y noveno semestre,  quienes trabajan de lunes a viernes, de cuatro a seis de la tarde y los días sábados de nueve a doce del día y de tres a cinco de la tarde, en la consolidación y mantenimiento de estos significativos logros. 

Estrategias sociales como la resolución pacífica de conflictos, la prevención del uso de sustancias sicoactivas y un conjunto de acciones concertadas basadas en el deporte y el uso del tiempo libre, también han permitido hacerle frente a problemáticas en crecimiento como el tráfico y porte de armas, las fronteras invisibles y la violencia de las barras bravas; asuntos cada vez más críticos que solo pueden abordarse a partir de auténticas acciones de inclusión social, para las cuales el deporte y la actividad física son herramientas poderosas, en términos lúdicos y pedagógicos, a través de las cuales se pueden promover y mantener hábitos saludables, fomentando la mitigación de las enfermedades sociales e individuales “no transmisibles”. 

Deporte para todos y con todos 

El programa se viene realizando desde hace un año y, en el marco de la clausura del primer semestre de 2018, se logró la integración de varias generaciones que paulatinamente han encontrado en la actividad física dirigida, una forma de reanimar el espíritu, la ayuda mutua, el aprecio por lo propio y el trabajo en equipo; una manera de enfrentar, a través del juego, las problemáticas más graves que aquejan a la población vulnerable de la capital quindiana. 

La clausura para la actual vigencia académica comenzó a primeras horas de la mañana del sábado 2 de junio, cuando cada barrio representó, por sorteo, a uno de los países que irá al mundial de fútbol de la FIFA, combinando los nombres de los barrios con los de estos colectivos. 

Los niños y los adultos mayores ingresaron por la tribuna oriental con solemnidad. Las delegaciones de los barrios-países arribaron a la gramilla, dividida en cuatro secciones, para patear el balón, por equipos, en el evento central: el “Mundialito de Futbol”. Más tarde, en las canchas aledañas a la unidad deportiva, los jugadores abrieron la baraja de los demás deportes, que no contaron con menos respaldo que el emblemático balompié, ad portas del mundial de Rusia, 2018. 

En las justas deportivas, que se caracterizaron por su energía vital, camaradería y juego limpio, no hubo ganadores ni perdedores. Los profesores coordinadores de los grupos se aseguraron de que esta fuera una jornada de integración. Para todos hubo medallas. Cada uno llevó a  su casa la felicidad de participar de un ambiente en el que se combinaron afecto, emociones y la esperanza de superar los duros problemas que afrontan los más jóvenes, en una sociedad que busca asumir, con la ayuda de la Universidad y desde la Vicerrectoría de Extensión y Desarrollo Social y el Programa de Educación Física y Deportes, su propia responsabilidad frente a la niñez, la juventud y la llamada edad dorada. 

Futuro y experiencia 

En las canchas externas del estadio se realizó la exhibición “Talentos mayores”, con personas de los barrios Belén y la Cecilia y un acto cultural con la presentación de baile folclórico. Los adultos con experiencia mostraron su talento en manualidades, dibujo, Origami y pintura, en una muestra que fue el resultado del trabajo de todo el semestre. El Instituto Municipal del Deporte y la Recreación, IMDERA, también participó con un sociodrama acerca de los hábitos de vida saludable, motivando conductas que favorecen el bienestar. 

En medio de este encuentro de generaciones, se ha logrado observar transformaciones de conducta en un proceso que debe ser de larga duración.  Marisel Toro López resalta que, “al comenzar el proyecto se vivieron muchos impactos, a tal punto que uno de los padres expresó con tristeza que su hijo, a pesar de ser un excelente jugador de futbol no había vuelto al colegio, pero, luego de que este chico trabajara en las prácticas de fondo, durante el semestre, ya está estudiando”. 

Agrega el padre de familia: “amo la Universidad del Quindío porque mi hijo ha vuelto al colegio”, evidenciando con ello una transformación que demuestra, efectivamente, que través de la estrategia se logran cambios significativos en el camino de formar ciudadanos que puedan enfrentar las problemáticas sociales, vinculando las capacitaciones deportivas al contexto sociocultural y educativo. Dicen a este respeto los coordinadores del programa que “el deporte aquí no es un fin en sí mismo sino un medio”. 

“Deporte para todos” es un proceso proyectado a cinco años, cuya segunda fase comenzará el segundo semestre de 2018. La idea es vincular a otros programas académicos de la Universidad del Quindío, como Gerontología, Trabajo social, Enfermería, Bellas Artes y Comunicación Social-Periodismo. 

Por lo pronto, la persistencia y el apoyo institucional de la Vicerrectoría de Extensión y Desarrollo Social y la participación de estudiantes y profesores de la Licenciatura en Educación Física y Deportes, hace viable la esperanza de cambiar nuestra realidad, para pensar con certeza en la paz que supera todo contagio de estos males sociales que, definitivamente, pueden ser erradicados de todos los entornos de convivencia.

Por: Alejandro Herrera Uribe

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