El Centro Audiovisual fue testigo de un acto de bondad y amor por la Uniquindío

El egresado uniquindiano, José Humberto Ríos muestra sus cámaras de colección en el CAV

 En diciembre pasado el Centro Audiovisual vivió un verdadero reconocimiento a la trayectoria de   la Universidad del Quindío y a sus profesionales, en un acto conmovedor de generosidad por parte de un graduado del programa de Tecnología Educativa y Comunicación, quien tras estar fuera del país por tres décadas, tomó la decisión de buscar a su universidad y así recorrer y recordar los pasos de su formación profesional al tiempo de incentivar el amor por la comunicación gráfica. Los protagonistas fueron el director del Centro Audiovisual, Diego Hernán Prieto Torres; el licenciado en Tecnología Educativa José Humberto Ríos, el profesor de fotografía Hugo Mario Aldana Salazar y su estudiante de Comunicación Social – Periodismo, Jorge Iván Soto.

El director del Centro Audiovisual realizó la siguiente crónica:

Un cuento de CAVidad

Egresado Uniquindiano José Humberto Ríos, el estudiante, Jorge Iván Soto, y los licenciados Hugo Mario Aldana y Diego Hernán Prieto Torres

El teléfono sonó, era un día normal en la oficina, contesté como de costumbre con el eslogan de la acreditación institucional. Al otro lado de la línea, la voz de un hombre mayor me saludó muy amablemente: “llevo días tratando de comunicarme con el departamento de Tecnología Educativa, soy Humberto, egresado del programa, y pues hace 30 años me fui del país y ahora he regresado a mi ciudad y a mi universidad y pues quisiera hablar con alguien que me pueda direccionar hacia algo que quiero hacer, me dijeron que podía hablar con usted…”

Aquella llamada me dejó expectante, le dije que con gusto podía orientarle en lo que requería, que me comentara cuál era su inquietud. Acordamos una cita para venir al otro día al Centro Audiovisual y comunicarnos su intención.

En el quehacer diario en la oficina, Hugo, funcionario y profesor de fotografía, destacaba, ese día los logros de los trabajos finales de sus estudiantes, de las salidas académicas a Salento, al desierto de la Tatacoa en el Huila.  Comentaba con humor las anécdotas de esta salida y exhibía con orgullo las fotos en movimiento, nocturnas, tomadas con diferentes lentes y angulaciones, pero resaltaba específicamente el trabajo de uno de sus estudiantes. “La mayoría de los muchachos le ponen ganas, interés a aprender a hacer buenas fotos, pero este chino tiene mucha sensibilidad y arte” comentó.

Don Humberto llegó puntual a la hora concertada, se presentó muy cortésmente, le invité a pasar a la sala de reuniones, traía un pesado morral. Nos tomamos un café y le pregunté acerca del motivo de su visita.

Salude de una generacion a otra. El licenciado en Tecnología Educativa Humberto Ríos al estudiante de Comunicación Social-Periodismo Jorge Iván Soto

Me dijo que él se había ido del país y que había regresado a disfrutar de su pensión en su ciudad con sus hijos y familiares.  “Mi pasión ha sido la fotografía.  Cuando entré a estudiar en la Universidad del Quindío, me entusiasmé con el hecho de ver reveladas, como por arte de magia, las imágenes tomadas por mí, en la cubeta de revelado de los rollos de diapositivas o ver reflejado en el papel esas imágenes”, sostuvo.

Recordó a los profesores de la época, algunos también fueron los míos, y empezó a sacar de su morral, en orden cronológico de fabricación diferentes cámaras fotográficas.  “Esta es una Olympus Pen, que permitía duplicar los rollos.  Eran las preferidas por esa razón, por la situación económica de uno como estudiante; aquella, una Zenit soviética”; recordó las Nikon de la serie F, con lentes intercambiables y las reflex, con las cuales en aquella época practicamos la fotografía en la universidad.

Al ver esta interesante exhibición y escuchar las historias de aquel señor, invité a Hugo, el profesor de fotografía, para que nos acompañara en esta tertulia. Fue cuando don José Humberto Ríos nos manifestó la intención de su visita. Ante esto, Hugo a su vez llamó al estudiante que se había destacado con los mejores trabajos académicos en esta área, para que no se perdiera estas vivencias históricas.

Nuestro visitante siguió sacando cámaras de este “morral-museo” y le expresó al profesor de fotografía “esta cámara y esta son para que usted muestre a sus estudiantes como era ese proceso en esa época, déjalas para sus clases”. El estudiante permanecía atento.  Atónito, Hugo agradeció.

Nos mostró sus cámaras de última tecnología, con las que aun, pese a sus dificultades con el movimiento de sus manos, causados por un accidente de trabajo, sigue practicando su arte.

José Humberto Ríos y Jorge Iván Soto,

Y en medio de todo, le dijo al estudiante “…y ésta es para ti, para que sigas cultivando este trabajo profesional, que es más que un arte, es retratar emociones y sentimientos. Te la doy, porque éste es mi propósito con esta visita a la universidad, le dije a los profesores que quería donar una cámara a un estudiante humilde, estudioso y dedicad, para que pueda seguir estudiando y practicando la fotografía”.

Aquella cámara era nueva, de última generación, con sus lentes, lentillas, trípode y demás accesorios, es decir, completa.  Jorge Iván Soto, el estudiante, no lo podía creer.  Sus ojos se llenaron de lágrimas de la emoción al recibir este inesperado regalo de un experimentado fotógrafo, pero lo más destacable fue la cara de satisfacción de don José Humberto. Fue un feliz encuentro, un bonito cuento de navidad que sucedió en Audiovisuales.

 

Diego Hernán Prieto Torres

2 comentarios sobre “El Centro Audiovisual fue testigo de un acto de bondad y amor por la Uniquindío

  1. Lastima que la carrera se cerró por que era una maravillosa carrera dónde se unían la educación y la comunicación para el bien de los estudiantes, faltó amor y dedicación para proyectarla y dar los frutos espectaculares q da en otros países donde si aplican y aprovechan dichos conocimientos.

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