Luis Fernando Marín Ríos, un tributo de amor por el estudiantado universitario

Uno de los actos más sublimes, llenos de significado y de esperanza, es encarnar el sentido de miles en un acto que, como el ayuno, o huelga de hambre, reviste toda la consideración de la sociedad en su conjunto, máxime cuando ese tributo se realiza por la financiación de la educación pública superior en Colombia.

Luis Ferrnando Marín Rios

No es fácil exponerse, como se expone el profesor uniquindiano Luis Fernando Marín Ríos, a las miradas, apreciaciones,  comentarios y puntos de vista, en unos casos de apoyo y solidaridad y en otros, de total desprecio.

De vez en vez, nacen en el mundo hombres y mujeres dispuestos a sacrificarse por las reivindicaciones sociales. De vez en vez, puede ser cada siglo, surgen humanos capaces de interpretar la necesidad de un cambio en la sociedad y de ofrendar su vida, si es del caso, por la consecución de sus ideales. A veces somos incomprendidos en nuestras determinaciones, otras, emitimos juicios ligeros. Hoy vale la pena interiorizar en el pensamiento de un hombre que ya completa más de un día de huelga de hambre, junto a dos profesores universitarios del país, con el convencimiento de estar aportando a la solución de las demandas del estudiantado colombiano para garantizar que el derecho a la educación esté al alcance de las clases populares.

Docente uniquindiano Luis Fernando Marín Ríos

Luis Fernando Marín Ríos, un hombre de 50 años, rufinista, licenciado en Educación y docente de la Universidad del Quindío, tiene convicciones innatas. Nacido en una familia de principios y valores, nos transmite sus motivaciones para adelantar junto con Adolfo León Atehortúa Cruz, ex rector de la Universidad Pedagógica Nacional, y Juan Carlos Yepes de la Universidad de Caldas una jornada de huelga de hambre como un acto de amor por los estudiantes universitarios y sus justas luchas:

“Yo tengo un proyecto de vida con mi universidad. Soy lo que soy por la Universidad. Amo lo que amo, por la Universidad.  Sueño lo que sueño, por la Universidad. La Universidad me dio la oportunidad de hacerme profesional, de tener un proyecto de vida y quiero regresarle a ella, cuanto me ha dado. Esas son unas de las motivaciones para adelantar esta jornada; otra, es defender la Universidad como un bien público, como un patrimonio social y cultural de la sociedad. Si no tenemos los recursos suficientes para dotar a la Institución universitaria y que sea de calidad, pues tenemos que salir a las calles y presionar con la movilización social y con este tipo de actividades para que el Gobierno Nacional destine los recursos suficientes para superar el déficit en funcionamiento que hoy asciende a 1.5 billones de pesos, además de los 13.5 billones de pesos destinados a inversión. Hemos crecido el 260% en cobertura. Hoy hemos duplicado los programas de pregrado, especialización, maestría y doctorados y eso requiere recursos en el presupuesto y que vayan a la base, en consecuencia.  Otra motivación para esta decisión es ver el entusiasmo, compromiso y lucha de los estudiantes, nos llena de razones para adelantar esta iniciativa”, sostiene el docente.

¿Hasta dónde pretende llegar? ¿Es posible y se justifica llegar hasta el sacrificio por esa lucha?

LFM. Hasta dónde llegar, nos lo dirá el tiempo, mientras tanto, iremos evaluando el día a día, la dinámica que se nos presente en el territorio nacional con los estudiantes movilizados y así mismo determinaremos qué hacer con esta iniciativa.

¿Qué opina su familia?

LFM: De entrada, nadie acepta un “sacrificio” de estos. Es difícil de digerir y de comprender.  Hay que entrar a explicarles a las personas que uno ama y a quienes están más cerca de nuestro corazón, cuáles son las motivaciones, además no soy una persona que está en esto desde el martes 16 de octubre a las 10:00 de la mañana. Desde que tengo uso de razón, he defendido lo público, he defendido la educación como el camino y como posibilidad de desarrollo; como la posibilidad de la liberación de los pueblos, de la paz y de la civilidad.

¿Cuáles han sido sus influencias para este pensamiento?

LFM: Mi padre, quien hace unos años falleció, era la voz de la consciencia. Esa consciencia nos la transmitió a la familia, además de eso fue muy sensato y esa conciencia y sensatez siempre la transmitió en cada oportunidad, en la mesa familiar, en un trabajo, ante una dificultad, siempre llamó a la cordura, a la seriedad, a la honestidad y a la responsabilidad. Esos principios los aprecié y los valoro, además de haber adquirido el gusto por la música. Sin lo que él escuchaba todos los días, no hubiera sido posible enamorarme de los bellos boleros, tangos y melodías que fueron compartidas. De mi madre, aprendimos el amor al prójimo, la labor social. Esa preocupación por el otro como un legítimo otro, Mi madre siempre ha estado preocupada por los demás, y además comprometida con la comunidad, siempre reconociendo en los demás el sufrimiento, sus necesidades, sus limitaciones y dificultades y nos enseñó siempre a estar ahí, a estar comprometidos y a responsabilizarnos de esos asuntos.

¿Cómo profesor, qué mensaje quiere transmitir a los estudiantes universitarios?

LFM: Nosotros somos profesores. Y como profesores debemos ser ejemplo y testimonio. Yo les estoy dejando a los estudiantes un ejemplo y un testimonio, hasta dónde pueda, de defender la Universidad Pública. Más que enseñarles a los estudiantes, ellos nos están enseñando a los profesores en momentos en que se movilizan por todo el país, exigiendo del Gobierno Nacional una respuesta contundente a las necesidades de financiación y presupuesto de las 32 universidades públicas colombianas.  Solamente quiero dejar a los estudiantes el ejemplo y testimonio del compromiso que como profesionales y como ciudadanos debemos tener en la defensa de lo público.  Pero también hemos reiterado los tres huelguistas que este es un acto de amor por los estudiantes y siendo un acto de amor, es por el devenir de ellos, por su futuro y porque los hijos de la clase trabajadora, obrera, indígena y campesina accedan al libre derecho de la educación pública superior sin más cortapisa que las ganas, el entusiasmo y la energía propios de la juventud.

¿Sus hijos comprenden su lucha. Qué piensa su hija?

LFM: Siempre mi hija recuerda esas notas que le escribo con mucho cariño, con mucha alegría, con entusiasmo. Cuando las lee se llena de energía y de motivaciones. Ella y mi hijo, frente a esta jornada, me respaldan. Saben y conocen mi talante; comprenden que no soy a medias tintas y que lo que haga saben que lo he pensado, lo he consultado y que cuando tomo la decisión es porque ya ha habido análisis y discusión. De ellos siempre he recibido el máximo de respeto, su respeto, su admiración y su amor hacia mi.

¿Cómo fue Luis Fernando Marín como estudiante?

LFM: Soy rufinista (por ser egresado del Colegio Rufino José Cuervo de Armenia), y ser rufinista es una actitud de vida, es un sello personal, es una condición humana. Del Rufino salimos muchos estudiantes amando lo que somos, lo que tenemos, lo que queremos; defendiendo además las causas y la lucha por la justicia social, por equidad, por mayores oportunidades para los excluídos. Eso he sido desde mis inicios como estudiante de secundaria y como estudiante uniquindiano, siempre estuve matriculado en el movimiento estudiantil. Desde hace más de treinta años he estado defendiendo esta universidad bajo mis convicciones, bajo mi lucha, mis creencias y argumentos.  El mismo día que me hice catedrático de esta universidad, ese mismo día me afilié a la Asociación Sindical de Profesores Universitarios, Aspu, del cual he sido su presidente y miembro directivo en varias oportunidades. También proyectando desde estos escenarios a nivel local y nacional la defensa de la Universidad Pública para que muchos niños y niñas accedan a la misma como un derecho fundamental.

Luis Fernando Marín Ríos, en las últimas horas, ha recibido el respaldo de sus compañeros docentes, administrativos, directivos y estudiantes, así como de egresados, padres de familia y sociedad en general que saben y son conscientes del momento histórico que se vive y de la crisis del sector universitario estatal. Nos estamos jugando el futuro de la Educación Pública superior en Colombia.

 

6 comentarios sobre “Luis Fernando Marín Ríos, un tributo de amor por el estudiantado universitario

  1. La Docencia es el oficio más importante dentro de una sociedad, de ellos brotan todos los demás, la mayor parte de la gente que yo admiro y guardo respeto han sido docentes. Adelante Profe el amor por la academia y los estudiantes siempre sera una batalla que vale la pena luchar.

  2. Dios lo bendiga compañero. Ojala este esfuerzo contribuya a despertar conciencia administrativa y estudiantil. Un abrazo. Martha Alexandra. “Voces Maestras”. U. F. M

  3. Sos un grande de la academia profe, no solo a nivel académico sino también a nivel moral y sindical, mis mas grande admiración para usted… Gracias por enseñarnos lo que debe de hacer y ser, un verdadero docente… Todo nuestro respaldo en esta lucha por los bienes públicos y las oportunidades de clases menos favorecidas…Bendiciones…

  4. La educación es lo único que verdaderamente es el patrimonio de un pueblo. Los defensores de ella deben tener el respeto de la sociedad civil.

  5. Hola Luis Fernando, soy Edier Martínez, te hablo como amigo que somos, amigo de infancia, de juventud y por supuesto como compañero y egresado también del Colegio Rufino J Cuervo. Luis te felicito por tan bonita causa en la que estás y por la que luchas, no podemos permitir que algo haci ocurra en Colombia, negarle la educación a nuestros jóvenes, es triste que se tenga que llegar a estas estancias, si la educación es un derecho que tenemos, que ojalá se una toda Colombia en esta causa, por la igualdad, la equidad y la oportunidad para aquellos que son excluidos y con pocos recursos, como bien lo mencionaste, la clase obrera, indígena y campesina, que para ellos también exista este derecho fundamental de la educación superior en Colombia……. Luis un abrazo cuídate mucho mi amigo te apoyo desde de la distancia, saludos para la familia.

    • Mi amigo del alma y de infancia, gracias por esas palabras y el recuerdo de nuestros años de cuadra y y de Rufino “lo maximo”. Lo menos que podemos hacer es defender el patrimonio de los excluidos, con nuestra propia vida. Te mando un abrazo y hasta pronto. Luis Fernando Marin Ríos.

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