En la UQ hay “Hoteles para polinizadores” un refugio que cuida y protege insectos
Un zumbido de esperanza se escucha en la Universidad del Quindío. El proyecto “Hoteles para polinizadores”, es una iniciativa científica liderada por la docente del programa de Biología, Mónica Patricia Valencia Rojas, ya muestra sus primeros y sorprendentes resultados: en solo dos meses, sus refugios artificiales albergan 54 nidos de insectos polinizadores.

Esta iniciativa, que cumple más de un año y medio de desarrollo, nació por el bajo conocimiento de la preocupación de un grupo de investigadores por el desconocimiento general sobre la diversidad de abejas, que va mucho más allá de la especie productora de miel (Apis mellifera).
"Todavía nos falta conocer quiénes son las abejas nativas y qué podemos hacer entre todos", explicó la profesora Valencia, quien ha dirigido esta investigación junto a los docentes Delly Rocío García y Óscar Humberto Marín del programa de Biología, y Rocío Suárez de la Licenciatura en Biología y Educación Ambiental.
Tres ejes y tres Hoteles: La columna vertebral del proyecto
El proyecto se estructura en tres componentes fundamentales: primero, identificar las especies de abejas en diez puntos del norte de Armenia, incluido el campus. El segundo, determinar las plantas que estas abejas visitan con mayor frecuencia. Y el tercero, una estrategia de apropiación social del conocimiento para educar y sensibilizar a la comunidad.

Como parte central de esta estrategia, se instalaron tres "hoteles" o refugios artificiales en el campus: uno a la entrada del sendero Cedro Rosado, otro en la esquina noroccidental de la pista de atletismo y un tercero sobre la carrera 15, para maximizar su visibilidad a la ciudadanía. además de ser un elemento de provocación a la investigación y la integración de la comunidad uniquindiana.
Resultados sorprendentes en tiempo récord
La respuesta de los insectos fue inmediata. La profesora Delly Rocío García, bióloga entomóloga del proyecto, reportó con entusiasmo: "Ya tenemos 54 nidos de insectos". Estos refugios, construidos con sustratos de madera, guadua hueca y arcilla, están siendo utilizados principalmente por abejas solitarias de la familia Halictidae y avispas polinizadoras de la familia Sphecidae.

La profesora García aclara un dato crucial que destaca la importancia del proyecto: "El 90% de las abejas viven solas, no forman colonias. Estos hoteles les proporcionan un recurso para que puedan nidificar, colocar sus huevos y asegurar su supervivencia".
Un jardín biodiverso para alimentarlas
El proyecto no se limita a ofrecer refugio. Un equipo liderado por la profesora Rocío Suárez se encarga de la reproducción y siembra de especies de plantas nativas y naturalizadas en el vivero universitario, que sirven de fuente de alimento.

"Con el semillero de insectos, evaluamos ocho especies de plantas que hemos sembrado y hemos encontrado, de manera sorprendente, que casi todas son visitadas por abejas nativas", señaló García. Los jardines se han convertido en un microcosmos de biodiversidad, recibiendo también mariposas, moscas y cucarrones.
Un proyecto transversal que involucra a toda la comunidad
Este es un esfuerzo interdisciplinario que cuenta con el apoyo de la Vicerrectoría de Investigaciones, Planeación Institucional, el Vivero de la UQ, la oficina de Apropiación Social del Conocimiento y, crucialmente, de semilleros de investigación y estudiantes de pregrado. También, se contó con la donación de plantas del Jardín Botánico del Quindío. Y el acompañamiento en la estrategia de apropiación social del conocimiento de Claudia Maritza Gambo franco de Agro360 SAS.

"Los estudiantes han sido muy receptivos. Tenemos trabajos de grado y semilleros haciendo seguimiento a los hoteles, estudiando las percepciones de la comunidad y generando nuevas preguntas de investigación", destacó la profesora Valencia.
Inauguración y proyección futura
Para dar a conocer estos hallazgos a la comunidad, el proyecto se estará lanzando oficialmente en una inauguración académico-científica el martes 16 de septiembre a las 10 a.m., donde se mostrarán las abejas, las plantas y toda la experiencia acumulada.
El éxito del modelo ha despertado interés en municipios y colegios, que ya están evaluando replicar la iniciativa. El proyecto demuestra que la ciencia aplicada puede ofrecer soluciones tangibles y esperanzadoras para la conservación, conectando el conocimiento académico directamente con el territorio y el medio ambiente.
Fecha de publicación 02/09/2025
Última modificación 02/09/2025