El lente como herramienta de conservación: Ronald Aguirre, un fotógrafo de aves uniquindiano
Ronald Aguirre Bonilla, comunicador social- periodista de la Universidad del Quindío, no solo se dedica a las cámaras por profesión. Detrás de su perfil profesional y como realizador audiovisual, habita un apasionado fotógrafo de aves cuyo trabajo es una invitación a la conservación de la biodiversidad.

Conversamos con él sobre este oficio y su experiencia como creador de contenido.
Ronald, la fotografía de aves es quizás una de las disciplinas más desafiantes por la rapidez y lo impredecible de los sujetos. ¿Cuál ha sido la foto que más te ha costado conseguir?
Efectivamente, la fotografía de aves es muy desafiante. Requiere parámetros técnicos muy diferentes a los que usamos en fotografía de bodas, paisaje o urbana. Para mí, una de las fotos más complejas, y que no me salió del todo bien, fue la del Colibrí Rubito Paz (Chaetocercus mulsant).
Es un ave que se ve escasamente en el Eje Cafetero. Viajé con un amigo a La Unión, Valle, al Parque de la Uva, donde logramos encontrarlo libando en un cultivo de sábila. Nos tomó toda la mañana conseguir una sola fotografía porque es un colibrí muy esquivo y rápido. Las condiciones fueron muy difíciles, ¡y además estábamos a pleno rayo de sol!
En tu galería vemos composiciones increíbles. Al momento de disparar, ¿qué priorizas la nitidez técnica, para que se vea cada pluma, o la composición artística y el entorno donde está el ave?
Considero que la fotografía de aves es una composición de todo. Uno debe buscar el balance perfecto: el enfoque nítido, la composición artística, los colores, la profundidad de campo y el entorno. No se trata solo de un ‘retrato’ del ave; se trata de contar la historia del momento y del lugar donde habita.


Muchos pajareros hablan del 'Spark Bird' (el ave chispa), esa primera especie que vieron y que les cambió la vida. ¿Cuál fue esa ave que te hizo decir: 'quiero dedicarme a mirar y fotografiar aves'?
Mi ‘Spark Bird’ apareció hace algunos años. Paula Andrea Villegas, que es bióloga y trabajaba como guía en el Jardín Botánico. Ella empezó a hablarme sobre las aves que visitaban un árbol de caucho en específico cuando estaba fructificando.
Lo que realmente me cautivó fueron las Tángaras. Son aves muy bellas. Recuerdo en particular una que yo llamo cariñosamente la “tangarita de la fórmula uno” porque parece que tuviera un casco por sus colores. Ahí inició esta curiosidad que se convirtió en una pasión por la fotografía y el avistamiento de aves.
En tu cuenta @ronald.birding no solo muestras fotos, sino que educas. Se percibe que tu trabajo no es solo "tomar fotos", sino documentar biodiversidad y conectar con una comunidad digital. Hablemos sobre este rol educativo.
Aunque la fotografía de aves es un hobby para mí, creo que es fundamental aprovechar las plataformas y redes sociales para promover la conservación.
Por ejemplo, muchas personas me escriben al encontrar aves que se caen de los árboles o chocan contra las ventanas. Estos escenarios son oportunidades perfectas para educar sobre qué hacer en esas situaciones, cómo cuidarlas y liberarlas.
Colombia es un país megadiverso con más de 2.000 especies de aves, y el Quindío alberga más de 500. Es fascinante ver cómo las personas, a través de una simple fotografía, aprenden un montón de cosas sobre la fauna local y se interesan por su protección.


Para finalizar, ¿cuál es tu invitación a la comunidad uniquindiana?
La invitación es a que más personas se sumen al pajareo. Es una actividad increíble para desconectarse, liberar la mente, relajarse y disfrutar de la naturaleza. Es un ejercicio de mucho aprendizaje, asombro y, sobre todo, de respeto por nuestro entorno natural.
Fecha de publicación 04/02/2026
Última modificación 04/02/2026